Con un primer tiempo demoledor, Wanderers le ganó a Rodó y forzó una finalísima

Ciudad Deportes
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La forma de juego y la diferencia en el marcador que Wanderers alcanzó en el primer tiempo, fueron el sustento para aguantar el chaparrón final de Rodó y terminar ganando por 3 a 2 la final, forzando un nuevo encuentro que será el definitivo del año. Ese partido se jugará el domingo próximo en Palmitas.

La primera parte fue toda de Wanderers, anotó tres goles, pero pudieron ser mas de no mediar las intervenciones del meta y uno de los palos del arco del “lobo blanco”.

Wanderers se adelantó en el marcador a los dos minutos de juego, tras un tiro de esquina en que Mauro Rostan ganó en el área y perforó el arco locatario. Fue la primera demostración de un equipo enchufado y otro que entró dormido y lo pagó caro.

Daymond Herrera flotó en el medio campo bohemio y fue la llave con que Wanderers marcó la diferencia en el primer cuarto de hora. Pero la sorpresa se dio a los ocho minutos, en una jugada en el área de Rodó, donde se reclamó falta al meta Vera, que el árbitro Denis desestimó y permitió al ariete Hernán Pintos convertir el segundo.

Fue un golpe al mentón de Rodó, que, aletargado ante el impulso del rival, en solo diez minutos de juego se cargó de dos goles y comprometió seriamente el partido.

Para colmo de males Wanderers no sacó el pie del acelerador, y siguió con su voracidad de llegar al arco rival. Un remate de Herrara por encima del meta que se fue rozando el palo y otro disparo de Pintos que pasó  apenas afuera, mostraron la impronta de un conjunto bohemio que salió desde el primer minuto decidido a buscar el partido.

Recién cuando promediaba la primera parte el local recompuso el paso y tomó el control del juego, pero nunca llegó con peligro. Rodó no tuvo una jugada clara de gol en todo el primer tiempo.

Cuando parecía que el “lobo blanco” podría emparejar el juego, llegó el tercero de la visita. Fue mediante una corrida de Lautaro Catsouris, que desbordó por izquierda y mandó el centro al medio del área por donde ingresó solo Pintos, anotando el tercero de Wanderers y su segundo personal.

Pareció un resultado lapidario, que al final lo fue, pero con lo justo, porque Rodó, a fuerza de entrega y empuje, reaccionó en el segundo tiempo y con varios de sus juveniles, puso a los bohemios entre las cuerdas, pero no le dio para igualar el partido.

Rodó antes de finalizar el primer tiempo, el local quedó con diez hombres, tras la expulsión del defensa blanco, Sebastián Díaz.

Pero el segundo tiempo fue diferente y seguramente los hinchas locales se preguntarán que hubiera pasado si su equipo salía con la misma decisión que lo hizo en el complemento. Logró descontar a los 13 minutos, tras un tiro de esquina en que el meta de Wanderers no logró retener la pelota ingresando al arco.

Fue el envión necesario para que el local desplegara sus naves en terreno rival. Futbolísticamente no fue claro, pero empujó y puso en apuros a un Wanderers que sufrió en los minutos finales. El “lobo blanco” se puso a tiro cuando se llegaba al tiempo reglamentario y el árbitro Denis sancionó un penal, cuya jugada se gestó con una clara mano de Facundo Silva, que el juez no sancionó y terminó derivando en la pena máxima. Gonzalo Gómez ejecutó la sanción y convirtió el segundo, dejando a su equipo a un gol del empate.

Pero este no llegó y Wanderers forzó una segunda y definitiva final que se jugará el domingo venidero en Palmitas. Los bohemios se fueron con la sensación agridulce, porque sin bien ganaron, en el complemento sufrieron y dejaron dudas en como cerrar un partido en que estaban tres goles arriba. Rodó sabe que deberá mejorar en la gestación de juego y sobre todo en comprender que los partidos merecen atención desde que se comienzan a jugar.

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