Entre nervios y escepticismo: ¿Qué dijeron los jóvenes que votaron por primera vez?

Elecciones 2024
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Algunas opiniones: “Los políticos no cumplen; votar es más un trámite”. “Quiero un país más sustentable, pero no siento que los candidatos lo vean como importante”

Cardona. Leticia Dávila. En la soleada mañana del 25 de octubre de 2024, el circuito de votación número 186, instalado en la Escuela Nº 54, es un lugar de encuentro para los votantes más jóvenes de Cardona. El bullicio y la expectativa llenan el ambiente, mientras los integrantes de la mesa receptora comentan el buen ritmo que lleva la votación: a las 9:00 de la mañana ya han pasado cincuenta personas por la urna y al mediodía, la mitad de los habilitados ya ha ejercido su derecho al voto. A medida que se suceden las horas, los jóvenes, muchos votando por primera vez, se convierten en los protagonistas de una jornada que para ellos está marcada por la curiosidad, los nervios y la duda.

Hablar con estos jóvenes revela que el acto de votar no siempre es sinónimo de entusiasmo. Algunos de ellos manifiestan una emoción mezclada de nerviosismo e indiferencia, casi en partes iguales. “Es una formalidad, no sé si en realidad mi voto cambiará algo“, comenta uno de ellos mientras espera su turno.

Sus palabras reflejan un sentimiento que parece repetirse entre quienes, recién cumplidos los 18 años, se encuentran ante la posibilidad de influir en el futuro de su país, pero también en la incómoda posición de no estar seguros de cómo.

La influencia de su voto, según varios de los entrevistados, es algo relativa. Aunque algunos creen que puede tener algún impacto, muchos otros están escépticos. “Los políticos no cumplen; votar es más un trámite“, dice una joven que, aunque se declara poco interesada en la política, admite que no dejaría de votar, porque para ella, “al menos es un derecho ganado”.

El entorno digital juega un rol central en la percepción y preparación de estos jóvenes. La mayoría se informa a través de las redes sociales, y aunque reconocen que no siempre son la fuente más confiable, la rapidez y accesibilidad pesan más. “En las redes es más fácil y rápido, aunque no siempre sé si es verdad“, comenta uno, aludiendo a la confusión que puede generar la sobreinformación y la falta de claridad en los medios tradicionales. En contraste, hay quienes buscan apoyo en familiares, personas con más experiencia a quienes confían más a la hora de entender el panorama electoral.

Las temáticas de interés no se apartan mucho de los problemas que más afectan a los uruguayos en general: la seguridad y el empleo encabezan la lista, seguidos por preocupaciones sobre el cambio climático y las oportunidades laborales. “A mi edad debería ser más fácil conseguir trabajo”, reclama un joven con tono firme, reflejando la preocupación de una generación que empieza a asomarse al mundo laboral. La inquietud por el medio ambiente también se hace sentir, aunque algunos sienten que sus preocupaciones en este ámbito no son prioridad para los candidatos. “Quiero un país más sustentable, pero no siento que los candidatos lo vean como importante“, lamenta otro votante primerizo.

La percepción de muchos es que la política sigue siendo un terreno poco atractivo, casi ajeno, para la mayoría de ellos. Aunque reconocen la importancia de votar, la conexión con el sistema sigue siendo superficial. “No participo en campañas porque siento que es una pérdida de tiempo”, comenta alguien, expresando una desconexión con las estructuras políticas tradicionales y con las figuras que estas presentan.

Lo que surge en esta primera votación de muchos es un sentido de distancia y escepticismo hacia el proceso. Si bien algunos confían en que los cambios son posibles, otros simplemente observan el sistema como algo que “siempre ha sido así”. Sin embargo, la participación de estos jóvenes en la elección de hoy es un recordatorio de que, aunque con dudas y cierta indiferencia, la juventud uruguaya está dando sus primeros pasos en el sistema democrático. Su voz, cargada de preguntas y de miradas críticas, refleja un desafío para el sistema político: encontrar maneras de conectar con estos nuevos electores, escuchar sus inquietudes y responder a sus anhelos.

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