Gastón Souberville y Matías Pérez juegan el clásico horas previas al choque de los equipos en la cancha

Ciudad Deportes Rodó
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Las intensas precipitaciones del viernes y sábado pasado, motivaron la suspensión de la última fecha del torneo Clausura de la Liga del Centro, que entre otras cosas, aplazó hasta mañana miércoles el choque clásico entre Fraternidad y Rodó, encuentro en el cual se definirá el ganador de la tabla Anual y es posible también que el torneo en disputada, tenga un ganador, o en todo caso un triple empate. Pero previo a ese juego, los entrenadores, Gastón Souberville (Fraternidad) y Matías Pérez (Rodó), dialogaron con Centenario, brindando sus impresiones de lo que será hasta el momento, el partido más importante del año en el fútbol centrista.

Fraternidad llega a esta instancia con varios lesionados, que le harán mermar su potencial. Sus centrales, Pablo Carrizo y Federico Ciganda están lesionados, mientras que arriba tendrá las ausencias de Agustín Romero y Martín Silva. Los cuatro son titulares, por lo que más del 30% del plantel decano no estará a la orden el miércoles próximo.

De todas maneras su entrenador, Gastón Souberville dijo al Periódico que el actual monarca del fútbol centrista llega a esta instancia “convencido de que podemos lograr uno de los objetivos que nos trazamos. Estamos con  mucha fortaleza producto del convencimiento que hay en el plantel”, aseguró.

Si el decano gana el miércoles se quedará con todo, el Clausura, la tabla Anual y al haber ganado ya el Apertura, se alzará con el Competencia 2024, logrando así el tricampeonato. Para el técnico decano esa situación “es una tranquilidad que tenemos, sabiendo que si ganamos nos quedamos con todo, cerrando un año espectacular. Uno de los objetivos que nos trazamos para esta temporada fue lograr el tricampeonato, a eso se está apostando, pero también sabemos que se empatamos o perdemos,  dependemos de nosotros mismo porque tenemos finales por delante”, indicó.

Al ser consultado sobre el rival, dijo que se trata de un equipo que “se reforzó muy bien, ha mantenido durante el año el mismo equipo y eso es bueno porque saben a lo que juegan. El potencial mayor de ellos es la parte ofensiva. Apuesta permanentemente a atacar y son peligrosos”.

De todas maneras Souberville sabe que más allá de los atributos del rival, también pesan en este partido especial, el potencial de su plantel. “La fortaleza de Fraternidad está en el grupo, sale uno y entra otro y siempre se mantiene el nivel. Hay una competencia sana dentro del plantel y eso hace que el equipo nunca baje los brazos. Hay compañerismo y compromiso con la causa. La mayoría del plantel ha vivido esto desde abajo. Acá la ambición siempre es ganar porque así lo marca la historia del club y se han logrado cosas importantes debido a eso, a la unión y fortaleza del grupo, de querer ganar y que nada es imposible”.

Rodó en cambio llega al clásico con una mochila bien diferente. Este año, pudo poner fin a una sequía de 935 días sin ganar un clásico, y ahora va por quitarse otro peso sobre sus hombros, no ganar un torneo anual desde hace 16 años.

Su entrenador, Matías Pérez, sabe de ese detalle, pero lejos de atemorizarlo, lo motiva. Esa situación “es un aliciente porque podemos entrar en la historia por ser el plantel que vuelve a sacar campeón al club más ganador de la Liga después de tantos años sin lograrlo. En lo personal creo que en el fútbol no hay presión, pero si motivaciones como esta”, respondió.

En cuanto a cómo llega Rodó al clásico, señaló que lo hacen “con alguna duda por lesión. Si el partido se jugaba el domingo no estaba todo el plantel, ahora probaremos y puede ser que estén todos a la orden el próximo miércoles”, consideró.

Sobre su rival de turno, opinó que hay que “tener todos los cuidados”, porque se trata de un equipo que “tiene un gran plantel”, además de “un buen entrenador y equipo técnico”.

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