Las claves de un clásico caliente que revitalizó a Rodó y frenó a Fraternidad

Ciudad Deportes
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El clásico de la Liga del Centro del domingo pasado tuvo algunas claves en las que se explican por qué  Rodó ganó con autoridad ese partido. En esta nota las compartimos.

  • Presión alta: Rodó practicó una presión alta en el primer cuarto de hora del clásico, lo que provocó que el fondo de Fraternidad cometiera varios errores. 
  • Goles claves: Los dos goles de Rodó fueron a los 3 y a los 4 minutos de juego, situación que dejó grogui a Fraternidad, que recién reaccionó cuando iban 20 minutos de juego y ahí llegó con peligro al arco de Rodó.
  • Una defensa endeble: La línea de tres con que encaró el clásico Fraternidad, no fue una propuesta buena del entrenador decano. Rodó la superó siempre, sobre todo por el sector derecho de esa defensa, donde el delantero blanco, Joaquín Wigman hizo estragos.
  • Decidido a ganar: Así salió Rodó a la cancha del “Pérez Delgado”. Lejos de esperar qué haría su rival que jugaba como local, tomó la iniciativa y encontró rápido los goles que le permitieron llevar el clásico con más tranquilidad hasta el final.
  • Adormecido: Fue como se mostró Fraternidad en los 15 minutos iniciales del partido. Sorprendido por la agresividad futbolística del rival, y superado en el juego y desde lo anímico, no pudo frenar el envión inicial de Rodó y su arco cayó dos veces, situación que después no pudo revertir.
  • El mediocampo: Si bien Fraternidad pobló la mitad de la cancha, esa superioridad numérica no le redituó en un mejor juego. Como ya había acontecido el año pasado, el volante Mauro Moreira movió los hilos de Rodó y eso se sintió, sobre todo en el primer tiempo.
  • Un solo recurso para el empate que no fue: Lejos de desplegar un juego que permitiera abrir la defensa compacta que mostró Rodó, Fraternidad apeló solo a los envíos aéreos como recursos para llegar al gol. Ahí se encontró con delanteros propios que fallaron ocasiones, defensas atentos y un guardameta, Diego Vera, que siempre brindó seguridad.
  • Once no fueron más que diez: Si bien Rodó jugó casi todo el segundo tiempo con un jugador menos, por la expulsión de Facundo Silva (el lunes publicamos que quien había visto la roja era Gabriel Gómez, por lo que pedimos las disculpas por ese involuntario error), esa ventaja que tuvo Fraternidad no se reflejó en la cancha. Si bien tuvo la iniciativa, el dominio del terreno y el balón, solo pudo descontar recién sobre el final del partido.

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