¿Qué se espera del nuevo gobierno departamental y local?: Transparencia y participación

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Desde el pasado 11 de julio, el departamento de Soriano, y la ciudad de Cardona en particular, comenzaron a transitar un nuevo período gubernamental que se extenderá hasta mediados del 2030. Con la llegada de las nuevas autoridades, o la continuidad de otras, se abren también las expectativas de aquellos que aguardan que la acción de gobernar cumpla al menos dos requisitos claves para el bien común: la transparencia y la participación.

No hace mucho tiempo, un gobernador de los Estados Unidos, dirigiéndose a sus colaboradores inmediatos, les aconsejó que nunca pusieran juntos un resultado y una fecha, porque siempre habría alguien esperando que llegue ese día para recordarles  no haber cumplido con el resultado prometido. Por lo tanto, agregó, “¿para qué repartir munición gratuita?”. El comentario pone descarnadamente de manifiesto el valor de la información como fuente de poder: “repartir” información equivale a dilapidarlo. Por eso, los gobiernos, por lo general, optan por el ocultamiento, el secreto y la manipulación de datos como forma de mantener su poder.

Sin embargo, una brecha parece haberse abierto en la infranqueable “caja negra” del Estado. Las crecientes demandas de apertura, de transparencia en la gestión, de participación en la elaboración de políticas estatales, de rendición de cuentas y responsabilización por el uso de los recursos públicos, de evaluación y control ciudadano de los resultados gubernamentales, ya no son una aspiración de unos pocos, es el reclamo de una sociedad más atenta a las acciones de quienes nos gobiernan.

Esa demanda está alentada, a veces, por gobiernos genuinamente  interesados en legitimar una gestión más participativa y colaborativa de la ciudadanía. Pero eso no siempre sucede, y el departamento de Soriano es un claro ejemplo, por lo tanto esta corriente necesita sobre todo ciudadanos y organizaciones de la sociedad civil, que luchen por incrementar los componentes participativos y deliberativos de la democracia. En varias partes del mundo y otros lugares del país, se vislumbra una nueva filosofía de gobierno, una modalidad de gestión pública más transparente, participativa y colaborativa entre Estado y sociedad civil.  

Pero para ello, se requiere una firme decisión política, tanto de los gobiernos honestamente comprometidos con valores de transparencia, participación y colaboración de la ciudadanía, como de las propias organizaciones sociales, que deben imaginar e implementar mecanismos que promuevan el interés de los ciudadanos por un mayor involucramiento en la gestión de lo público.

La transparencia en un gobierno se refiere a la obligación de las autoridades de hacer públicos sus actos, decisiones y el uso de los recursos públicos, permitiendo que los ciudadanos tengan acceso a la información relevante y puedan fiscalizar la gestión gubernamental. Al hacer visible la gestión pública, la transparencia dificulta la comisión de actos de corrupción, facilita su detección, pero sobre todo la claridad gubernamental genera confianza y robustece la democracia.

Cardona tiene dos antecedentes donde claramente la opacidad le ganó a la transparencia. Los vecinos de esta población jamás supieron cuál fue el destino de los veinte millones de pesos que la Intendencia presupuestó en el año 2016 para construir una terminal de ómnibus que nunca se hizo, y más reciente, se desconoce qué pasó con los treinta y seis millones de pesos presupuestados por el gobierno departamental anterior para el mejoramiento urbano de Mevir, que aún continúa pendiente. Ser trasparente hubiera significado dar cuenta a la población de qué destino tuvieron esos dineros.

Pero además de ello, es necesario subrayar que la democracia se fortalece y crece a medida que la población participa activamente en la toma de decisiones políticas y en la vida pública de su comunidad. La participación ciudadana es un pilar fundamental para el funcionamiento y desarrollo de una sociedad democrática

La participación ciudadana se manifiesta de diversas formas: el voto en elecciones, la participación en consultas populares, la iniciativa legislativa, y el control ciudadano sobre la gestión pública. Cuando los ciudadanos se involucran activamente en estos procesos, se fortalece la legitimidad del gobierno y se promueve una mayor responsabilidad por parte de las autoridades.

Al involucrarse en la toma de decisiones, los ciudadanos se sienten más conectados con su gobierno y con los asuntos públicos, lo que a su vez puede generar mayor confianza en las instituciones democráticas.

En resumen, la participación ciudadana es esencial para el crecimiento y la consolidación de la democracia, ya que permite a los ciudadanos ejercer sus derechos y responsabilidades, contribuyendo a la construcción de una sociedad más justa, equitativa y participativa.

La transparencia y la participación ciudadana, forman parte de las nuevas demandas que la sociedad reclama a sus gobernantes, en detrimento del caudillismo, el amiguismo, el clientelismo y los favores, procedimientos que en el pasado caracterizaron a muchos gobiernos y quienes practicaron esos métodos estuvieron o están hoy enfrentados a la justicia.  

Para que los funcionarios políticos y los administradores permanentes se muestren dispuestos a funcionar bajo estas nuevas reglas, hace falta una enorme dosis de voluntad política desde el más alto nivel gubernamental para imponerlas. Un grado de determinación que rompa con estructuras y mecanismos decisorios ancestrales, que por muy distintas razones, pocos estarían dispuestos a modificar.

Ese es el gran desafío de esta apertura gubernamental, avanzar hacia un ejercicio más transparente de la gestión pública, donde los criterios técnicos para manejar los recursos de todos estén establecidos y sean claros, donde la igualdad de oportunidades, para acceder a un trabajo, ganar una licitación, o contratar un servicio o maquinaria con la Intendencia o el Municipio, no dependa únicamente de la cercanía, la amistad o vínculo político que tengamos con el Intendente o alcalde de turno.

Si adoptamos ese camino, al final de este lustro habremos crecido como ciudadanos, como gobernantes, pero sobre todo, como sociedad.

Editorial Periódico Centenario, viernes 25 de julio 2025

Foto: Intendente de Soriano, Guillermo Besozzi y Alcalde de Cardona, Gabriel Bentancur

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