Realizaron los actos conmemorativos del 201º Aniversario del Abrazo del Monzón

Ciudad Sociedad
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Es el sitio donde decidimos encontrarnos, para recordar que cuando los orientales se abrazan, la historia cambia”, dijo la Mtra. Mariángeles Bugani

Un centenar de personas se reunieron este miércoles 29 de abril en las mangas del Abrazo del Monzón, enel departamento de Soriano, para recordar el 201º Aniversario de aquel episodio histórico de 1825 cuando -según narra parte de la historia de libre interpretación-, el Gral. Fructuoso Rivera luego de un “abrazo”, se unió a las fuerzas comandadas por el Gral. Juan Antonio Lavalleja para luchar contra el dominio brasileño.

La actividad contó con la presencia del Director de Cultura de la Intendencia de Soriano, Javier Utermark, el Alcalde de José Enrique Rodó, Héctor Urchipía, Alcalde de Cardona, Gabriel Bentancur, la concejal de Cardona, Mónica Castro, delegaciones de Escuelas Rurales, de Aparcerías, de la Plaza de Deportes “Oscar Clavell”, de la Escuela Técnica “Carlos A. Guerra”, Maestras Jubiladas de GRUMAJU y vecinos de la zona. Comenzó con un desfile de Caballería Gaucha, atletas de la Plaza de diferentes edades corrieron y caminaron 3 kilómetros hacia el Abrazo, fomando parte todos posteriormente de un desfile para llegar hasta la manga de piedras, donde se desarrolló el acto protocolar, se disfrutó de la presentación del grupo de danza “Cardo y Flor”, almuerzo y actividades recreativas.

Hoy recordamos un hecho muy importante de nuestra historia, el Abrazo del Monzón. En este lugar, los tenientes de Artigas, don Juan Antonio Lavalleja y don Frutuoso Rivera, se encontraron y dejando de lado sus diferencias, se unieron por un objetivo común, fortalecer una causa que unía a todos los habitantes de nuestra campaña, la libertad”, indicó la Mtra. Andrea Espinel durante el acto protocolar.

Espacio vivo que hemos elegido para no olvidar quiénes somos”

La Directora de la Escuela Nº 9 de Cardona y referente del Museo Escolar Rural de los Altos del Perdido, Mariángeles Bugani, fue la encargada de narrar parte de la rica historia que guarda ese emblemático lugara, “es fundamental que miren este paisaje que nos rodea”, comenzó diciendo, haciendo alución al espacio que representa un echo histórico narrado por múltiples historiadores, cada uno con fuentes que sustentan una lucha revolucionaria. “Sin embargo, más allá de los libros, este ha sido y es un espacio vivo que nosotros mismos, generación tras generación, hemos elegido para no olvidar quiénes somos. Si nos paramos aquí, en este paraje del Monzón, debemos comprender por qué este encuentro ocurrió en este sitio y no en otro. No fue casualidad, miren a su alrededor esta zona. Está cercana a las nacientes del Monzón y del Perdido, era una llave en 1825, en aquella época no habían caminos trazados, pero sí habían muchos caballos, eran el motor y la fuerza de la revolución. Quien dominara estas tierras y sus caballadas, dominaba el destino de la guerra y de la revolución. Por eso Lavalleja y Rivera terminaron encontrándose aquí, en este punto estratégico de ubicación y de recursos”.

La docente sostuvo que el patrimonio más importante del lugar, no es la piedra que lo identifica, ni la manga que vemos, “sino la decisión de nuestros mayores de transmitir a los más pequeños este hecho cargado de historias propias, reforzado con la presencia de los vecinos que siempre han defendido y valorado este espacio

Si dejamos de contar este relato, el lugar se volverá solo campo”

Sobre lo ocurrido en aquel 29 de abril de 1825, Bugani comentó que existen muchas versiones que los historiadores hoy discuten, indicando que unos sostienen que Lavalleja sorprendió a Rivera y lo tomó prisionero, otros afirman que fue una entrevista pactada, una actuación para engañar al imperio. “Pero lo que realmente se habló en aquel rancho, entre mate y mate, y bajo esos muros de barro, es un enigma que quizás nunca logremos descifrar. Y tal vez está bien que así sea, porque lo importante y lo que importa es el hito, el hecho que esos dos hombres, con todas sus diferencias, salieron de aquí como un solo ejército oriental en busca de la independencia. La historia es un proceso activo, no es algo que ya terminó. Cada vez que venimos aquí, cada vez que nos preguntamos, estamos construyendo y definiendo nuestro patrimonio, haciendo historia, pero si dejamos de contar este relato, el lugar se volverá solo campo, si lo recordamos, el Monzón seguirá siendo nuestra raíz”.

Finalizó indicando que los adultos somos el puente y los responsables de generar esos recuerdos que se transforman en tradiciones. “Fue aquí donde Lavalleja y Rivera se encontraron, y aquí donde dos siglos después, seguimos reivindicando que no se olvide este lugar. Y no lo hacemos solo por la historia nacional que representa, la hacemos por la historia local, que año tras año las instituciones, las escuelas rurales, los docentes, los alumnos y la comunidad han tejido y elegido hacer. Cuidemos este espacio, no por obligación, sino porque es el sitio donde decidimos encontrarnos para recordar que cuando los orientales se abrazan, la historia cambia”.

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