“Davo”, el escultor que homenajeó a los esquiladores con un tallado en madera

Ciudad Cultura
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Durante siete días, trabajando entre 8 y 10 horas por jornada, Pedro Lapido, más conocido por “Davo”, homenajeó a los esquiladores que el domingo pasado se reunieron en la localidad de Rodó para celebrar su día, con una escultura en madera, de dos metros de alto, donde se observa al esquilador y la oveja, cortando la lana con las antiguas tijeras de aros. El trabajo, que recogió el reconocimiento de quienes se acercaron al cuarto Encuentro Nacional de Esquiladores, ya se puede observar en el ingreso al parque “33 Orientales”.

En el marco del cuarto Encuentro Nacional de Esquiladores, que el fin de semana pasado tuvo lugar en la localidad de José Enrique Rodó, el escultor mercedario, Pedro Lapido, más conocido por “Davo”, presentó una escultura en madera de un esquilador y la oveja, homenajeando de esa manera a todos quienes desarrollan este oficio.

Oriundo de Mercedes, pero criado en pueblo El Tala, “Davo” se inclinó desde niño dibujando y ahí comenzó a descubrir su vocación.  “Uno se inicia desde chico dibujando y depende de las ganas que tengas, es que seguís o lo dejas”, contó el artista.

Pero fue en Palmar, en su época de estudiante donde dio el salto del dibujo en papel, a trabajar en esculturas. “Continué dibujando, pero fue a los 17 años que hice la primera escultura de relevancia. Fue en el Liceo de Palmar, donde surgió la imagen de Artigas, con su figura de anciano estando en el Paraguay, la hice en portland”, recuerda “Davo”.

Aquella experiencia resultó ser el punto de partida a una carrera que lo llevó a la “Casa de la Cultura en Maldonado, donde estudié más teoría de lo que hago y de regreso impulsé el encuentro de escultores en Palmar y fue en ese ámbito donde recogí experiencia con colegas que trabajan con diferentes materiales y desarrollan distintas técnicas. Hoy en día, hace dos años estoy dando clases por la Intendencia en Mercedes”, mencionó.

Su inclinación por el tallado en madera con motosierra se dio hace unos cinco años en Palmar,  donde a impulso de él,  se encuentran escultores que trabajan con diferente material y con distintas herramientas. “Ahí surgió ésto. Vi una veta en ese sentido, de trabajar más rápido y lograr obras de este tipo. Trabajar en madera es más accesible que en piedra. Las piedras buenas y de gran tamaño no son fáciles de conseguir y además está la complicación para trasladarlas”.

El encuentro anual de escultores en Palmar, le permitió conocer esta técnica, que ahora desarrolla en diferentes puntos del país. Su última escultura fue la que presentó el fin de semana pasado en Rodó, durante el Encuentro Nacional de Esquiladores.

La escultura del esquilador y la oveja

En un tronco de eucaliptus y como homenaje a los esquiladores, “Davo” esculpió la imagen de un esquilador y la oveja. “Lo que hice fue una escultura del esquilador de antes, cuando se trabajaba con tijera de aros, con la oveja mañada. La intención fue homenajear al esquilador, haciéndolo lo más tradicional posible”, comentó Lapido.  

Se trata de una estructura de dos metros de alto aproximadamente, por lo que el escultor tuvo que “plantear la postura del cuerpo del esquilador, hacia dónde poner la oveja, en todas las ocasiones uno tiene la idea pero después hay que adaptarse en este caso al tronco que te toca trabajar”.

La motosierra, moldeadoras y pulidora fueron sus herramientas de trabajo. “La tarea inicial, los trazos gruesos se hacen mayormente a motosierra, después la forma final se logra con moldeadora recta y angular y una pulidora”.

“Davo” se instaló el lunes previo al Encuentro en el parque “33 Orientales” y allí trabajó hasta el día del espectáculo, donde dio las pinceladas finales de su obra. “Hacer la escultura llevó un tiempo de entre 8 a 10 horas por día durante una semana. En esta época trabajé hasta la medianoche, por el calor de la tarde y dado que la organización colocó luces para que lo pudiera trabajar en el mismo parque”.

Salir de los talleres y trabajar al aire libre, permitiendo que el público interactúe con el artista, es una práctica que obedece a “una tendencia mundial de que se consume más el proceso del tallado, que el final de la obra. Eso es producto de la tecnología, de las redes sociales, se está consumiendo más ver cómo es el proceso, que la obra en sí. Por eso los artistas están sacando las obras de los talleres, se llevan al aire libre, para vincularse con la gente, que venga, pregunte”, narró “Davo”.

La del esquilador con la oveja, es la segunda estructura con esas dimensiones que ha creado el escultor mercedario, recordando que la primera fue de una altura de cuatro metros que se encuentra en el ingreso a la localidad de Nuevo Berlín (Río Negro).

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