Cuidémonos entre todos, no sólo de la COVID-19

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La inmensa mayoría de las personas enferman o fallecen en Uruguay y en el mundo por causa a las Enfermedades No Transmisibles (ENT), o también llamadas “socialmente transmisibles”. Estas son las cardiovasculares, las metabólicas, como la Obesidad o la Diabetes, el cáncer y diversas patologías que agreden el bienestar bio-psico-social de las personas y las comunidades.

Los principales predisponentes de estas enfermedades son: la mala alimentación, el sedentarismo, el tabaco y el alcohol. Uruguay avanzó mucho en la lucha contra el tabaquismo, consiguiendo reducir significativamente las enfermedades cardiovasculares vinculadas a esta droga. Pero muy poco se ha logrado contra los demás factores de riesgo.

Una modesta medida fue la de etiquetar los alimentos alertando a las personas acerca de que aquello que van a comprar, contiene exceso de azúcar, grasas o sodio. No se prohíbe comprar…apenas se advierte.

Esto generó durante años una fuerte presión de parte de las empresas, particularmente las grandes y multinacionales corporaciones productoras de comida y bebida “chatarra”. Finalmente se logró aprobar el etiquetado frontal de alimentos en 2019. En febrero 2021 comenzaba la obligatoriedad para las empresas.

Sin embargo, el actual gobierno publicó cuatro días antes el Decreto 34/21 que modifica los valores de grasas, sal o azúcar que deben figurar en los hexágonos. Otorga una gran permisividad a los fabricantes, con lo cual la medida sanitaria se perjudica claramente. Esto, a pesar de que la Sociedad Uruguaya de Cardiología y la Sociedad Uruguaya de Nutricionistas ya han declarado en contra de esta reducción de las exigencias.

Si se retrocede con esta iniciativa, la contradicción será tremenda: por un lado se nos exigen medidas para cuidarnos de una enfermedad por la que, lamentablemente, han fallecido 400 personas en un año, pero se incrementan los riesgos y se nos dice que bajemos la prevención ante las enfermedades por las que, en el mismo lapso de tiempo, murieron más de 20 mil uruguayos y uruguayas.

Es claro que no precisamos que nos “avisen” que determinados alimentos son comida chatarra y va a perjudicar nuestra salud, pero la evidencia científica en el mundo ha demostrado que el etiquetado frontal de alimentos ayuda mucho en la toma de decisiones a la hora de seleccionar nutrientes. Que la presión de las corporaciones que venden perjuicio a la salud, no pueda más que el cuidado del bienestar de la comunidad.

MiradasJorge Mota

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