El palito de abollar ideologías

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Hubo una reunión entre representantes de la Policía de Juan Lacaze, miembros del Municipio y también gente del Sistema Nacional de Emergencias, durante la cual se discutieron las posibles formas de evitar la aglomeración de personas durante el fin de semana. Ya venía ocurriendo que grupos de personas se juntaban y se sabe que eso es lo que tenemos que evitar en plena pandemia. Lo que no dijo la Policía de Juan Lacaze en esa reunión, fue que tenían pensado utilizar palos, gases lacrimógenos y disparar balas de goma. Ese detalle se les olvidó mencionarlo.

Los jóvenes se juntan, en todas partes y en todas épocas; tiene que ver con la naturaleza humana y con necesidades sociales de la adolescencia y la juventud. Lo que los mayores tenemos que hacer es lograr que entiendan que en pandemia, tienen que evitar esas reuniones, por el obvio riesgo para la salud de todos. No voy a justificar reuniones multitudinarias. Solo digo que hay que persuadir, explicar y convencer. Cualquiera de los tres verbos tienen poco que ver con reprimir.

Cuando los jóvenes que echaron de la rambla, llegaron a la Plaza principal de Juan Lacaze, la policía llegó al lugar y se abroqueló en una esquina. Los muchachos vieron cómo se aprontaban para la guerra, con todo el equipamiento antimotines. No hubo un megáfono exortando a retirarse, como había ocurrido días atrás en Nueva Helvecia y Colonia Valdense.

No hubo conversación previa que buscara entendimiento y apelara a la razón. Nada de eso: los policías armados la emprendieron contra el grupo de muchachos que estaban en el centro de la Plaza. Hubo palos y corridas por todas partes. Y en medio de esa violenta situación se empezaron a escuchar estampidos de balas de goma. Algunos muchachos respondieron tirando piedras y eso empeoró la reacción policial. Porque lo que tiene el uso excesivo de la fuerza es que provoca reacciones que luego provocan más represión. Está en la tapa del libro.

Algunos de los jóvenes se fueron para la Playa del Charrúa y allí, en la zona de la cancha de voley, los corrieron con gases lacrimógenos. Vestidos con equipo de asalto, los valientes guardianes del orden reprimieron y además daban consejos útiles; “a las diez de la noche tienen que estar en sus casas”, les dijeron a algunos jóvenes. Estarán viendo muchas películas los miembros del Ministerio del Interior? Alguien les está haciendo creer que en el Uruguay hay un toque de queda?

Repito: no justifico las reuniones de muchas personas. Está mal que se hagan; en Juan Lacaze y en cualquier parte. Pero es absolutamente desmedida e inadecuada la reacción de la policía.

Durante el mismo fin de semana pudimos ver videos de un grupo numeroso de chicos en la rambla de Punta del Este y no tengo noticias de que hayan sido ni siquiera advertidos por la Policía. Mucho menos reprimidos con gases o balas de goma. En estos días se difundió un video de estudiantes del Colegio Santa Rita en Montevideo, donde un centenar de chicos bailaban y festejaban en el hall de esa institución privada. No hubo gases ni palos ni balas de goma. No es bueno reprimir a los jóvenes: ni a los de Juan Lacaze ni a los de Punta del Este ni tampoco a los del Santa Rita. Sí me llama la atención que hasta ahora todas las represiones policiales apuntan al mismo lado: la semana pasada reprimieron con fuerza en la Plaza Líber Seregni en Montevideo. En algunos casos hay “mucho palo pa que aprendan”, en otros hay amables observaciones del Ministerio de Salud Pública.

Esta hemiplejia policial es preocupante y estaría bueno que alguien dé explicaciones, que alguna autoridad del Ministerio del Interior diga en qué casos hay que dar palos y tirar balas de goma y en cuáles alcanza con una advertencia. Se está tomando la pandemia como excusa para reprimir a los jóvenes, para disciplinar a los que se apartan del rebaño. Aplicar las medidas sanitarias me parece perfecto, defiendo y comparto esa postura. Pero usarla de excusa para “abollar ideologías” como decía Quino, me parece de una torpeza mayúscula.

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